En la nueva cultura chocan usuarios con capacidad para realizar infinitas copias y empresas que tratan de mantener un modelo de negocio basado en el pago por cada copia de las obras. En medio ha surgido un movimiento llamado copyleft, que traza un camino intermedio entre la piratería y el copyright.
Uno espera que un redactor del diario económico más importante del país tenga más luces que Teo Cardalda o que, al menos, sea capaz de entender sus propias notas cuando vuelve de las conferencias. O que conozca la existencia de una herramienta fantástica llamada Google y que, además, la use antes de ponerse a escribir. Pero dice: no está claro que puedan desarrollarse modelos de negocio sostenibles basados en un uso de la propiedad intelectual tan flexible. Google! Google! O el botoncito de busqueda del Economist. O el Business Week. ¡O Google!
Decir que el copyleft es un término medio entre el copyright y la piratería es una barbaridad, por varias razones. La primera, que implica que el copyleft tontea con la ilegalidad, un matiz que Lawrence Lessig -abogado y reputado profesor de leyes en la Universidad de Stanford- y los muchos bufetes que han trabajado duro para adaptar estas licencias a la regulación de cada país, no apreciarían. La segunda -es algo complejo, lo entiendo -que descargar de la red y piratear no son sinónimos. La tercera es que demuestra que no se ha enterado de nada. Y me da la oportunidad de utilizar mi proverbio favorito: de buenas intenciones está asfaltado el camino hacia el infierno.
Copyleft no es lo contrario de copyright. Cada vez me doy más cuenta de que uno de los problemas fundamentales a la hora de entender la aproximación del copyleft a la sociedad y a la cultura está en su mismo nombre, copyleft. Es confuso. No funciona. Quizá por eso Lessig y su equipo han sido lo bastante astutos como para cambiarlo por Creative Commons y añadir a su logo el lema: Algunos derechos reservados frente al Todos los derechos reservados de la gran C del Copyright.
La palabra Copyleft existe porque nos hemos acostumbrado a que la palabra Copyright signifique una sola cosa. Lo cierto es que el Copyleft es uno de los modelos posibles del Copyright -que significa "derecho de copia"- y no su opuesto. Es verdad que es la alternativa moderada, pero no entre el Copyright y la pirateria, sino entre el modelo restrictivo de "todos los derechos reservados" del Copyright y el modelo -algunos creen que igual de restrictivo- de la GPL, bajo la cual cualquier código que utilice software con dicha licencia deberá redistribuirse bajo las mismas condiciones, incluso si un tercero quiere hacer dinero con él.