¿A quién y como le podrían cobrar su trabajo creativo en estado puro? Quizás a los que asistieran a sus presentaciones. Si son cineastas, a los que acudan a un espectáculo cinematográfico donde se pasa su obra. Si son músicos, a los que acuden a su concierto. Si son escritores, a los que asisten a una lectura, conferencia, declamación, recitación o rapsodia. Por otro lado, esos autores intelectuales podrían cobrar los soportes master (en forma de átomos, de objeto físico) en los que se contiene el primer volcado original de su obra. Puede tratarse de una cinta magnética o de un manuscrito, por ejemplo, entre otros muchos posibles primer soporte (master).
Seguro que los coleccionistas los comprarían ávidos de poseer el primer ejemplar reproducido. Que todos estos artistas que dependen para subsistir de átomos metidos en objetos que ellos no han producido con su propia mano, porque solamente sirven como medio de replicación, piensen en esos otros artistas: escultores, pintores, arquitectos, cuya obra no solo es espiritual-intelectual sino también material y única, irreproducible salvo falsificación o ser pasada a otro soporte mediático, y que por tanto siempre conserva su valor de pieza extraordinaria, singular.
Pintores, arquitectos, escultores, saben que al desprenderse de su obra, la venden de una vez, la cobran de una sola vez, sin seguir generando "derechos" a cuenta de ellas, por más que sean referenciadas y retratadas, imitadas o copiadas por otros medios materiales. Pintores, arquitectos, escultores, saben que esas reproducciones libres facsimil de su obra original, sirve a la difusión de su trabajo, les promociona para extender su reconocimiento artístico y para multiplicar la demanda de sus obras siempre originales y únicas.
Músicos, fotógrafos, escritores, cineastas, ya que no crean con átomos, sepan que es tiempo de cambiar de modelo económico y de dejar de cobrar por los meros soportes de las copias de sus obras master original. Vendan estas ultimas en subasta, de una vez por todas cada obra, y atraigan al publico a sus audiciones, conciertos, conferencias y pases cinematográficos o teatrales. Eso, si tienen algo que ofrecer, claro. Porque nosotros, el público, no queremos pagar en balde.
Lux