Esta transmisión de las condiciones de las licencias en el paso de creadores a usuarios se le ha denominado como efecto vírico del copyleft, ya que se produce una propagación de sus normas de un trabajo a otro, y así cualquier versión o modificación de una canción o tema seguirá manteniendo la licencia original que escogió el autor inicial.
Hay gente que prefiere denominar dicho efecto, como efecto hereditario por la posible connotación negativa que puede tener el término vírico. Y aunque es cierto que es un carácter que se hereda de una obra a otra, no tendríamos que tener ningún prejuicio ya que este efecto no hace más que asegurar al autor de una obra, el que su trabajo va a mantener su licencia original.
Es más, la libertad y autonomía de este tipo de licencias, hacen que el autor de una obra con copyleft conceda algunos los derechos de su obra a los demás, con la sola condición de que cualquier modificación a la obra original mantenga la misma licencia que ésta. Los autores y artistas usan el copyleft en sus creaciones, además, como medio para que otros puedan continuar el proceso de ampliar y mejorar su trabajo.
Todo ello hace que el copyleft sea una idea que recobra continuamente fuerza y energía en relación a su filosofía, ya que la obra va a mantenerse con su licencia y esto asegura al autor que no se puedan beneficiar de su trabajo sin su permiso y además podrá en cualquier caso disponer de su obra modificada si ha permitido esta opción.
El efecto red que se va generando a medida que se van realizando nuevas obras a partir de las anteriores produce una realimentación de las obras constantemente y se expande el movimiento copyleft y de la música libre o música left. Un claro ejemplo son el cada día más conocido grupo de música funk, La mundial que tiene su música en copyleft con licencia Creative Commons y deja libertad tanto para las copias y distribución, como para realizar modificaciones o trabajos derivados de sus obras, mientras que se mantenga dicha licencia abierta.
Si bien es cierto que el copyleft, y su efecto vírico tiene sus detractores, lo cierto es que éste sirve de manera positiva para que la sociedad pueda acceder a la cultura de una manera libre y beneficia al autor de la obra, ya que ésta aunque se modificara no cambiaria su licencia original.
En resumen, yo pienso que es lógico y razonable que el autor de una obra escoja cómo compartirlo, es una manera justa para garantizar que siempre se disponga de esta misma libertad, y se vaya transmitiendo y realimentando, además de servir como vía para impulsar y defender el crecimiento de la cultura y la música libre.
Por Borja Sánchez
Director de Musicleft