A raíz de cuando se pudo entrever dicho debate, han sido divulgadas algunas calumnias en diversos medios interesados, todos sabemos ya de quien hablamos, con el objetivo de intentar defender los supuestos derechos de autor, y digo supuestos porque habría que preguntarse si realmente están defendiendo al autor, o más bien a otros que se lucran y enriquecen a costa de los creadores artísticos con el beneplácito de políticos, no se con que posibles oscuras intenciones o intereses y con el visto bueno de afamados y reconocidos artistas que lógicamente son también beneficiados con poder y económicamente del actual monopolio de gestión de derechos autor que realiza prácticas restrictivas de la competencia que sufre España como bien ha señalado y expedientado hace poco la Comisión Europea, para el que no lo sepa.
Mientras algunos de los defensores del copyleft están describiendo a los derechos de autor ante la opinión pública como una invención del pasado, además de injustos y gravosos para el usuario o consumidor y que no compatibilizan en el nuevo ámbito tecnológico y moderno que representa Internet, sus detractores y defensores del copyright nos recuerdan que no existe ningún país que haya prescindido de los derechos de autor, que dio pie al comienzo de la independencia del autor y a su autonomía sobre los aristocráticos mecenas, lo que no cuentan es que el copyright surgió a principios del Siglo XVIII como mecanismo para controlar los contenidos de las obras en un acuerdo que se dio entre la Corona Británica y los editores y no para defender a ningún autor.
Lo que se persigue con todo esto, es situar cada vez más a los autores de las obras en un escenario de mayor dependencia si cabe con la industria establecida, que significaría que pasan a ser sencillos distribuidores de contenidos, cohibidos de libertad sobre sus obras, mientras que los usuarios de copyleft en sus creaciones, mantienen y ejercen su propio derecho para poder determinar que hacer y que no con sus propias obras, reservan "algunos derechos" lejos de cualquier tipo de restricción e imposición, y abogando por un libre derecho de copia y distribución, como punto de partida inicial en cualquier obra.
También se ha dicho que gracias a la propiedad intelectual podemos evaluar la cantidad de respeto que se da en un país a la invención y a la creatividad, y que hace sino el copyleft, que deja total libertad de disposición de los derechos sobre tu creación.
Asimismo desde las trincheras de la defensa del "orden establecido" se enarbola el lema de: si no se protege, no habrá capital intelectual, y que por el contrario la piratería representa un índice negativo en relación al estado de una economía, al arruinar diferentes sectores de ésta, y que fortalece prácticas y organizaciones mafiosas. Pero, ¿es una de éstas la sociedad? , ¿Todo el mundo es ladrón?, o es que no es el abuso de los monopolios de facto que se encuentran establecidos y reconocidos los que hacen que no crezca la cultura y el arte, así como que no se liberalice el acceso para mayor enriquecimiento social.
Debido al paso de la colectividad analógica a la digital, los retos que se plantean a la nueva LPI son aún mayores, ya que como han manifestado no pocas voces "al amparo de una legislación incapaz de reflejar la realidad social, la SGAE se convirtió en dueña y señora de imponer cánones sobre todo tipo de soportes `susceptibles de', tal vez, en algún lugar y en algún momento, contener material que pudiera ser susceptible de violar derechos de propiedad intelectual''.
Y es que desde dicha sociedad se usan argumentos varios para acaparar todo lo que sea, o no susceptible de pasar por caja, poniendo un canon por cualquier soporte y en un futuro inmediato se pretende hacer lo mismo con los discos duros, los módems y las conexiones ADSL.
En definitiva si se quiere de verdad apoyar y fomentar el arte y la cultura intentemos entre todos dar lugar a un espacio de libre encuentro de las ideas y compartamos las obras de forma que el desarrollo sea cada vez mayor, apostando por un justo equilibrio entre lo libre y lo lucrativo, abriendo las puertas a otros modelos de negocio, erigiéndonos todos en impulsores del libre conocimiento del arte y no defendiendo a los intermediarios culturales que imponen su modelo, por ello desde aquí lanzo mi defensa del copyleft como modelo de negocio posible y factible para nuestros días.
Por último solo me queda decir que espero que en la nueva reforma de la LPI se defiendan y protejan de manera justa y ecuánime a todas las partes que nos vemos afectadas de alguna manera, es decir a todos, y en la que no se vea excluido el compartir arte o cultura libremente, entendiendo la cultura como el conjunto de conocimiento que nos permite desarrollarnos como personas y no como solo un negocio.
Por Borja Sánchez
Director de Musicleft